Especial 8M: Recomendamos el libro “Kim Ji-young, nacida en 1982” de Cho Nam-joo

“Por Dios, no me sigas. No me sigas. No me sigas. Rezando para sí misma, Kim Ji-young se bajó del autobús. El chico la imitó. Estaban solos (…) ella estaba petrificada de miedo y el chico se le acercó diciendo en voz baja: -pero si siempre te sientas a mi lado, me pasas los apuntes de clase con una sonrisilla y dices “Me Voy”, siempre insinuándote…”

Cho Nam-joo, autora de la novela “Kim Ji-young, nacida en 1982”, creó una obra que volteó a la sociedad coreana después de su publicación. El reflejo propio que quiso proyectar en el personaje ficticio de Kim Ji-young, terminó mostrando una carga de realidad tan agresiva que la volvió -lamentablemente- demasiado cercana, afectando todxs sus lectores.

Kim Ji-young fue el nombre más común en el Corea del Sur de los años 80, tal y como lo fueron las Claudias y las Andreas en Chile. Nuestra Ji-young es una chica común, proveniente de una familia común y con una historia común. Y es en esa normalidad, donde brotan los “no me parece” y los “eso no es justo” de una comunidad femenina que comenzó a darse cuenta de una realidad absurda que las vetó durante décadas.

La historia comienza así: Después de una depresión post parto, Kim Ji-Young de 33 años comienza a disociar su realidad, preocupando a su esposo.

De ahí en más, conocemos de mejor manera todas las pequeñas trancas que Ji-young tuvo que sortear, desde su nacimiento, hasta la historia de sus antepasados; de su infancia, estudios y trabajo. De por qué ellas no podían usar zapatillas en el colegio, o de por qué las mujeres eran pasadas a llevar en el trabajo. De las preguntas indecorosas o las cámaras escondidas en los baños.

Cuando se nos recuenta la historia de Ji-young, nos volvemos testigos de la cotidianidad de ser mujer en una sociedad profundamente machista. Es una realidad que nos ha representado por años, pero a la que nos costó tomarle el peso, incluyendo a la protagonista de esta historia.

Pórtate bien y cásate

Es que las cosas son así: “es que si tienes un bebé debes salir del trabajo y que el hombre se encargue de los gastos”, “es que si hay un hijo varón, las otras hijas deben trabajar para pagarle los estudios cuando crezca”, “es que las mujeres deben hacerle barra a los hombres cuando estén disputando un partido”. Y un largo etcétera.

Sinceramente, este libro te remueve el piso. Es corto, y no necesita mucho más para aclarar su punto: queda mucho por avanzar.

El año pasado se estrenó la película de esta novela. La verdad es que no le he visto (tarea para la casa) pero tuvo bastantes comentarios negativos de parte de la población coreana, sobre todo por su temática feminista. Ya saben, si a ellos no les gusta, es porque definitivamente debes verla (o, en su defecto, leerla).

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