Especial 8M: “Caso Na-young: la terrible violación y la injusta condena”

A la edad de 8 años, como todos los días, Na-young iba camino a su escuela, pero nunca llegó. Un hombre de 57 años de nombre Cho Doo Soon había decidido dejarla al borde de la muerte luego de secuestrarla, violarla, golpearla, estrangularla y ahogarla.

A pesar de que las violaciones sucedieron en reiteradas ocasiones y que los intentos de asesinato fueron repetidos, la niña logró sobrevivir. Aferrándose a lo que le quedaba de vida, Na-young fue encontrada por sus padres en el mismo baño de la iglesia donde Cho había intentado asesinarla. La gravedad de sus heridas la tenían al borde de la muerte.

Na-young sufrió de daños irreversibles en sus genitales, intestinos y ano. Los doctores informaron a su familia que dependería toda la vida de una bolsa para hacer sus necesidades. Además, la policía la sometió a varios interrogatorios para encontrar al victimario. Estos interrogatorios fueron repetitivos porque el departamento de seguridad no sabía cómo usar la grabadora.

A los días, Cho Doo Soon es encontrado y apresado. Se confirma que el hombre ya había sido condenado en los años 80 por una violación y que fue declarado culpable por casi veinte casos de agresión sexual.

La gente estaba indignada, pero el peligro público del inculpado sumado al morbo del caso, hizo que la familia de Na-young viviera un calvario. No fue suficiente con el sufrimiento que tuvo que padecer la pequeña, sino que se encontraban bajo el escrutinio público.

Se pensó que la condena podía ser decitoria a nivel judicial, considerando que se estaba volviendo a poner en la palestra la pena de muerte. Al final, el culpable fue condenado a 15 años que terminaron siendo 12 porque, según el tribunal, se encontraba en estado de ebriedad, lo que no le permitía saber qué crimen estaba cometiendo.

El caso no se volvió a tocar. Na-young tendrá 20 años cuando el hombre salga en libertad en diciembre de este año.

Esta condena es aún más aberrante cuando sabemos que entre el 2010 y el 2015, más de la mitad de los casos de abuso sexual cometidos a menores de 13 años no pasaron por un proceso penal real y, de esas condenas a cárcel, más del 60% sólo debió cumplir cinco años de presidio.

La historia de Na-young, su recuperación y los desafíos y sufrimiento de la familia, se pueden ver en el largometraje “Hope”, del 2013. Corea del Sur avanza a pasos agigantados hacia el progreso económico y tecnológico, pero a paso de tortuga si de justicia se trata. Lamentable.

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